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Aviso

En las semanas 51 y 52 del 2013 no publicamos dinámica.


2013 Semana 50 – Tema: Escuchar el tren

Del viernes 6 al jueves 12 de diciembre, recibimos el siguiente escrito:

El tren, por Roy Garza.


El tren, por Roy Garza

¿En que piensas papá? Me preguntó mi hijo menor. Ay hijito, recuerdos de aquellos años en los que se podía ver el amanecer desde esta cocina, con un café recién salido precisamente de esta vieja estufa y huevos estrellados, como extraño esos huevos que hacía la abuela. Siempre muy de mañana terminaba el desayuno y antes de salir escuchaba su voz llamándome a lavarme las manos y recoger el plato, acto seguido, salía por esa puerta mosquitera que da hacia el solar de alado y me perdía entre la yerba corriendo lo más veloz que me daban las pequeñas piernas, podía sentir el viento en mi cara y el calor del sol que se empezaba a asomar entre la pradera y pegaba directo a mi espalda.

Dando vuelta en la esquina junto a la casa de Doña Sarita se unía a mi recorrido Luis, el hijo de Doña Leonor, quien me acompañaba todos los días a la orilla de las vías, donde nos sentábamos justo antes de que pasara el tren de la mañana, mientras tanto, jugábamos con piedras y palos imaginando que éramos vaqueros y veníamos persiguiendo a una bola de cuatreros a quienes aprehendíamos y todo el pueblo nos recibía con grandes aplausos; De pronto se sentía la vibración en esas largas vías que venían de no sé dónde y se dirigían más allá.

Luis y yo nos preparábamos con gran entusiasmo. Todos los días el maquinista sabía que en ese lugar se encontraban dos chiquillos que armaban gran alboroto cuando lo veía pasar y él, amablemente liberaba el vapor que accionaba el clásico ruido del ferrocarril, mientras los dos nos tirábamos al suelo con los ojos cerrados para escuchar únicamente el silbido del tren. Luego los dos regresábamos de prisa cada quien a su casa para ayudar con el trabajo con los animalitos.

Eso fue todos los días durante nuestra infancia, hasta que un día simplemente dejó de pasar el ferrocarril, así pasaban los días, los meses cada día levantándonos temprano y haciendo nuestra tradicional trayectoria pero sin tener resultados. Simplemente se había ido ese ferrocarril sin más.

Mi hijo, puso esa cara que ponen los pequeños cuando tratan de entender algo y lanzó su pregunta, ¿qué le pasó al tren papá? No lo sé hijo, le respondí, simplemente dejó de pasar.

Esto ocurría después de treinta años de no pisar el pórtico de la casa, yo sentado en una mecedora vieja con mi hijo a lado, cuando de pronto se escuchó un ruido que nos levantó a los dos en un gran impulso.

¡El tren papá! Es el tren, gritó mi hijo y los dos salimos disparados corriendo, perdiéndonos entre el monte que quedaba.

Una vez más pude escuchar aquel tren que con tanto anhelo esperé que regresara un día, hoy no lo compartí con mi viejo amigo Luis, si no con mi hijo.

Una vez más, el tren llegó de no sé dónde y se fue más allá.


2013 Semana 49 – Tema: Olvidar una prenda de vestir

Del viernes 29 de noviembre al jueves 5 de diciembre recibimos el siguiente escrito:

La chica del saco gris, por Roy Garza.


La chica del saco gris, por Roy Garza

Mi vida hasta ese día la podría resumir en un tipo normal con algo de éxito y suerte. Con 35 años de vida, un departamento, buen trabajo, carro, fiestas, chicas distintas cada fin de semana, bueno, inclusive distintas chicas un mismo fin de semana, bueno, una misma noche. En fin, la gente que me rodeaba, me veía como el hombre responsable, trabajador y social que me había convertido. En el fondo no sé si yo opinaba lo mismo de mi, nadie me veía al día siguiente sin nadie para compartir el café de la mañana desde la barra de mi departamento que da vista a las montañas de la ciudad, en fin, uno tiene todo pero lo cambiaría por algo más especial.

Recuerdo perfectamente la fiesta que se organizó en el edificio donde vivía un compañero de trabajo, fui con ganas de solo pasarme el tiempo, no tenía muchas ganas pero algo me empujó a asistir, bueno eso y mi colega que me mandó mensajes al celular cada 30 minutos. La fiesta igual que todas las demás, hasta que de pronto entró esa hermosa y especial chava, perfecto cabello rojizo que caía entre sus hombros, piel completamente blanca y unos ojos redondos y grandes color marrón claro. Desde ese momento que entró no pude dejar de verla el resto de la velada, yo claro charlaba con mis amigos y me notaban un poco distraído, ¡no es nada! Les dije, mientras mí mirada solo seguía el caminar de esa muza perfecta. De pronto dejó su saco gris para lucir una perfecta silueta envuelta en un vestido azul. La velada siguió y como era mi costumbre me quedé hasta el amanecer, pero ya cuando solo quedábamos un pequeño grupo de gente, noté que en el sofá de la entrada se había quedado aquel saco gris que portaba aquella encantadora mujer, así que, tomé el saco y salí a mi casa.

Llegando esculqué la bolsa, de pronto cayó en mí una culpabilidad, me había prácticamente robado la prenda, pero en eso, metí mi mano a uno de las bolsas y encontré un celular el cual abrí y vi inmediatamente un sin fin de llamadas perdidas desde un teléfono que estaba registrado como CASA. Acto seguido me tomé un café expreso y sin pensar remarqué el número contestándome una dulce voz que me decía.- “Bueno, disculpa tienes tu mi celular, que pena pero anoche lo extravié”. Sentí que pasaba mil horas entre que mi cuerpo podría retomar mi voz para contestarle, le expliqué lo que había pasado y que me tomé el derecho de buscar el propietario de la prenda y el aparato para regresarlo, me agradeció nos pusimos de acuerdo para vernos en un café por la tarde y sin más, volví a ver esa mirada angelical, esa que cada día no me canso de mirar. La misma que ha visto nacer y crecer a mis hijos, la misma que me enamora cada día más.


Aviso

En las semanas 47 y 48 del 2013, del viernes 15 al jueves 21, y del viernes 22 al jueves 28, respectivamente, no publicamos dinámica.


2013 Semana 45 – Tema: Usar un disfraz

En la semana 45 del 2013, del viernes primero al 7 de noviembre, no recibimos escritos.